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martes, 13 de octubre de 2009

Argentina clasificaba al Mundial Alemania 1974



El 7 de octubre de 1973 vencía a Paraguay 3 a 1 en la cancha de Boca y lograba el pasaje a Alemania 1974. El temor por la eliminación rondaba por la Bombonera pero el Ratón Ayala y sus compañeros cumplieron su objetivo.

El país en 1973 esperaba que Juan Domingo Perón asumiera por tercera vez la presidencia de Argentina. Esta vez con su mujer María Estela Martínez de Perón (Isabelita) como vice. Venía a suceder a Héctor Cámpora y el General se disponía a tomar tomar la presidencia el 12 de octubre.

Y al fútbol argentino lo acuciaba el temor de no entrar al Mundial de Alemania de 1974, y que tuviese una ausencia como pasó en México '70.

Por eso se armó un equipo especial para competir ante Bolivia en La Paz -ganó 1 a 0 con gol del mendocino Ramón Fornari- y el DT Enrique Omar Sívori tuvo la más amplia libertad para elegir al plantel y trabajar con él por mucho tiempo. Por eso se mandó a un grupo de jugadores a que se prepararan en zonas de altitud similar a La Paz. Después Sívori optó por hacer una equipo variado, entre los que habían ido a la altura y los que habían entrenado en el llano.

Le había ganado también a Bolivia en la cancha de Boca 4 a 0 y había empatado ante los paraguayos en Asunción (ahí jugó el mendocino Roque Avallay) 1 a 1.

Pero también Paraguay superó a los bolivianos de visitante y la última fecha del grupo 2 los encontró con 5 puntos a Argentina y Paraguay.

En esa época se jugaban por zonas de 3 o 4 equipos y no todos en el mismo grupo como ahora, por eso si perdía un encuentro podía significar la eliminación del Mundial. Al paraguayo Heriberto Correa, de Vélez, le pidieron que se nacionalizara para jugar para la Selección nacional.

Ese 7 de octubre de 1973 la cancha de Boca presentaba un lleno total con la Selección nacional jugándose el pasaje al Mundial '74. El equipo formado por Sívori fue con: Daniel Carnevali; Enrique Wolff, Francisco Sá, Ángel Bargas y Heriberto Correa; Miguel Brindisi, Roberto Telch y Carlos Babington; Ramón Ponce, Rubén Ayala y Enrique Chazarreta. Al inicio del ST entró Agustín Balbuena por Babington y a los 8' el cordobés Carlos Guerini por Telch.

Sorprendió Paraguay con un gol en el primer tiempo y empató el Ratón Ayala, de penal a los 34'. Después el mismo delantero del Atlético Madrid logró el 2 a 1 a los 11' (ST) y el tercero fue de Guerini a los 40'.

A los jugadores argentinos les renació la calma: estarían en el Mundial.

Dentro de lo desorganizado que se manejaba el "tema selección" se logró el objetivo planeado.
Argentina estaría en otro Mundial y no se perdería ninguno de los que vinieron hasta el 2006. Que se repita.

El Ratón
Rubén Ayala fue el jugador emblema de esa selección que logró el pasaje al Mundial '74. Anotó 5 goles en 4 partidos. Había sido goleador en el San Lorenzo campeón del Metropolitano y del Nacional '72. En Atlético Madrid lograría un título en la Liga, una Copa del Rey y una Copa Intercontinental. Fue famoso también por una publicidad de unos botines en donde decía "En Europa no se consiguen" con su voz "de pito".

Sexto Mundial
Era la sexta vez que iba a jugar un Mundial de fútbol. Lo había hecho en 1930, '34 (había renunciado en '38, '50 y '54), '58, '62, '66 (eliminado en '70) y se clasificaba a Alemania '74.

sábado, 19 de septiembre de 2009

La intercontinental del Inter



El 15 de setiembre de 1965, por segundo año consecutivo el equipo italiano le ganaba la copa a Independiente de Avellaneda en 1965. El mendocino Avallay no pudo con el "catenaccio". La sospecha de dopaje siempre persiguió al equipo italiano.


Justo a los Rojos de Avellaneda les iba a tocar enfrentar al campeón europeo invencible en su época.

Independiente, que logró el título de la Libertadores de 1964, había perdido ante el Inter de Milán, que dirigía el argentino Helenio Herrera, la copa Intercontinental, en una definición en España, tras haber ganado cada uno su partido de local.

Y al año siguiente, en 1965, otra vez se vieron las caras los mismos equipos. Los Rojos volvían a ser campeones de América con la presencia del mendocino Roque Avallay, de tan sólo 19 años. El 8 de setiembre los italianos ganaban 3 a 0 y en la revancha en Argentina el partido terminó 0 a 0, el 15 de setiembre.

Contra el catenaccio no se podía. Ese sistema defensivo que aplicaban los italianos, con un líbero detrás de la línea de cuatro, les dio muchos réditos en los años '60. Así le pasó al Inter, que logró el triple título del campeonato de su país, la Eurocopa y la Intercontinental dos años consecutivos.

Herrera es uno de los DT más triunfadores de la historia, con títulos en Francia (Red Star), en España con el Atlético Madrid, con el Barcelona, en plena época del poderío del Real Madrid de Alfredo Di Stéfano, y en Italia con el Inter y la Roma. Además, dirigió los seleccionados nacionales de esos tres países.

Aunque de su época en Italia y más precisamente de su paso por el Inter lo ensucian las manchas del uso de pastillas, inyecciones y otra clase de drogas.

Cuarenta años después, Ferruccio Mazzola, ex jugador, hermano del delantero Sandro Mazzola, acusó a Herrera de haber llenado de anfetaminas y otros estimulantes a sus jugadores y de haber provocado la muerte de siete de ellos.

Giacinto Facchetti, que llegó a ser presidente del Inter (murió en el 2006), y Mariolino Corso, prefirieron guardar silencio.

La lista de muertes sospechosas resulta contundente:

-Armando Picchi, el capitán, falleció a los 36 años como consecuencia de un tumor en la columna vertebral, en 1971.

-Marcello Giusti, de un cáncer en el cerebro, a los 54, en 1999.

-Carlo Tagnin, de un cáncer en los huesos en 2000, a los 66 años.

-Mauro Bicicli, de un cáncer de hígado, a los 66, en el 2001.

-Ferdinando Miniussi, el arquero suplente, de una cirrosis, a los 61, en 2001.

-Giacinto Facchetti murió de cáncer de páncreas, a los 64.

-Enea Masiero murió de cáncer este año.

-Pino Longoni sufre una vasculopatía y debe moverse en una silla de ruedas.

Ferruccio Mazzola también explicó: "Los suplentes tomábamos más pastillas porque Herrera hacía ensayos clínicos con nosotros. Por eso sufrimos más las consecuencias". Los muertos por cáncer, ninguno mayor de 66 años (excepto Masiero), eran suplentes . Los más ilustres eran Picchi y Facchetti.

"No puedo saber exactamente qué nos mezclaba Herrera con el café, pero creo que se trataba de anfetaminas", declaró a la revista L'Espresso.

"Una vez, después de un Como -Inter en 1967, estuve 3 días y 3 noches en un estado de alucinación total, como un epiléptico", añadió.

En 1968, Herrera se fue a dirigir a Roma y al año siguiente, 1969, murió Giuliano Taccola, un futbolista de ese club.

Taccola había sido operado de las amígdalas y sufría ataques de fiebre tras la intervención. No podía jugar, pero Herrera le imponía las mismas inyecciones que al resto del plantel.

Tras una de esas inyecciones, en el vestuario del estadio del Cagliari, Taccola sufrió unos minutos de convulsiones y murió. "Vámonos, está muerto. Nosotros no podemos hacer nada y el miércoles tenemos otro partido", comentó Herrera con absoluta frialdad, según la versión ofrecida por Giacomo Losi, capitán de la Roma en aquella época.

La Fiorentina de principios de los '70 es otro caso famoso: ya van 3 muertos y 5 enfermos graves. Pero ahí no estuvo Herrera.

Si Herrera hacía jugar con "nafta súper" o sus equipos tenían "ayudín", no se comprobará jamás.
Pero algo raro hubo. Humm...

H.H. era Helenio Herrera. También apodado El Mago, el DT argentino, al morir el 9 de noviembre de 1997, le dejó sus apuntes a Giacinto Facchetti. Había nacido el 10 de abril de 1910 en Buenos Aires.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Llegaba la selección juvenil


El 10 de setiembre de 1979, tras ganarle a la Unión Soviética 3 a 1 y consagrarse en Japón campeón del mundo el seleccionado arribaba al país, mientras una Comisión de Derechos Humanos investigaba a las atrocidades de la junta militar.


En ese setiembre de 1979 otra vez el gobierno militar que pisoteaba los derechos civiles y mantenía lejos a la democracia iba a tener otro argumento propagandístico.

Porque la selección argentina juvenil deslumbraba en el Mundial de su categoría en Japón y ganaba el título con Maradona, Ramón Díaz y otros pibes que tendrían posterior trascendencia.

Y ese clima que se respiraba desde el año anterior tras la victoria de la Selección mayor en el Mundial tuvo otra vez ebullición desde el mismo gobierno, apoyado por medios periodísticos que instaban a que la gente saliera a la calle a festejar. Todo esto sucedía mientras la Comisión Interamericana de Derechos Humanos visitaba el país para recibir denuncias y realizar un informe. Llegó el 6 de setiembre de 1979 y concluyó su labor el 20.

Según el libro Nunca más, "(la comisión) elaboró un informe que, pese a su importancia, no tuvo difusión en ese momento en la Argentina. El número total de denuncias que recibió la comisión fue de 5.580, de las cuales eran nuevas 4.153, y 1.261 comunicaciones se referían a casos ya registrados y que estaban en trámite".

Durante su permanencia en el país la comisión se entrevistó con algunas autoridades nacionales, tales como el teniente general Jorge R. Videla, los integrantes de la junta militar (Viola, Graffigna y Lambruschini) y los ministros del Interior (Harguindeguy) y de Justicia (Rodríguez Varela). Además de Buenos Aires estuvieron en Córdoba y Santa Fe.

Argentina fue campeón juvenil el viernes 7 de setiembre y ese día, mientras por las radios se divulgaba hasta el cansancio el eslogan "Los argentinos somos derechos y humanos", como respuesta a la comisión, el presidente de facto Jorge Videla salía al balcón de la Casa Rosada a saludar a miles de chicos de las escuelas secundarias que habían faltado a clases usando como pretexto el campeonato logrado.

El lunes 10 de setiembre, cuando arribó la selección juvenil desde Japón, la bienvenida fue multitudinaria y Videla les ofreció una recepción a los chicos dirigidos por César Menotti. Las 250.000 calcomanías encargadas por el gobierno estampaban los autos de la Capital Federal, como queriendo tapar la verdad. Y Diego Maradona le decía a Videla: "Este triunfo es para usted y para todos los argentinos".

El informe demostró que había argentinos inhumanos, torturadores y asesinos.

Colaboradores del proceso

José María Muñoz, más conocido como el Gordo o como el Relator de América por radio Rivadavia, fue uno de los más eufóricos en la campaña "Los argentinos somos derechos y humanos".

Decía al aire "Vayamos todos a la Avenida de Mayo y demostremos a los señores de la Comisión de Derechos Humanos que la Argentina no tiene nada que ocultar". En tanto, largas colas de familiares de desaparecidos hacía sus denuncias.

También la revista Gente editaba en su tapa un título de Carta Abierta sobre derechos humanos con la foto de Maradona festejando un gol.

El subdirector y encargado periodístico era Samuel Chiche Gelblung y en sus páginas resaltaba a los familiares de las víctimas de hechos subversivos pero nunca se refería a los caídos por torturas y los miles y miles de torturados y desaparecidos sin juicio previo.

Así se movían ciertos periodistas que apañaban al proceso militar.

domingo, 6 de septiembre de 2009

La saeta rubia

El 4 de setiembre de 1960, el Real Madrid -con los argentinos Domínguez y el gran Alfredo Di Stéfano- , arrasaba a Peñarol de Montevideo por 5 a 1 y ganaba la primera Copa entre europeos y sudamericanos. El Real lograba un ciclo incomparable.

Ese 1960 había marcado al gran equipo de Peñarol de Montevideo como el primer campeón de la Copa Libertadores de América.

Y también en ese año Real Madrid culminaba uno de los ciclos deportivos más exitosos de la historia. Además de los títulos españoles lograba por quinta vez consecutiva ganar la Copa de Campeones de Europa.

Ya desde mucho antes el dirigente francés Henri Delaunay tenía la idea hacer una confrontación para definir al mejor equipo del mundo. Y justamente quería que jugaran el campeón europeo con el de Sudamérica (por América), que eran los dos continentes con supremacía en el fútbol.

Por eso, al ganador de esos partidos, local y visitante, lo llamaban campeón del mundo de clubes.

El 3 de julio en el Centenario, lugar en donde se había jugado la final del primer Mundial de selecciones en el '30, salían a la cancha los fogosos jugadores del Carbonero dispuestos a vencer a ese "invencible" equipo en donde deslumbraba La Saeta Rubia, ese delantero que hacía largo rato era el mejor de Europa y para muchos el mejor del planeta fútbol. Era Alfredo Di Stéfano, nacido el 4 de julio de 1926 en el barrio de La Boca, y consagrado en el fútbol en River Plate. Pasó un año a préstamo por Huracán y después fue campeón y goleador con 27 tantos del Millonario de 1947; también fue campeón de la Copa América con la Selección argentina ese año.

Después emigró al fútbol colombiano y en 1953 debutó en el Real Madrid para darle ocho títulos en diez años.

Pero en esa primera final de la Intercontinental el campo embarrado del Centenario no permitió lucimientos e igualaron 0 a 0.

Ni los propios uruguayos se esperaban lo que pasaría en la revancha el 4 de setiembre ante 120 personas en el estadio Chamartín, del Real Madrid, también llamado Santiago Bernabeu en honor a su presidente activo. En sus páginas de historia la FIFA consigna que "el encuentro fue televisado a 13 países con una audiencia cercana a los 150 millones de personas".

El Real Madrid saltó al campo con un ímpetu desmedido y a los diez minutos ya ganaba por 3-0 gracias a dos magníficos tantos de Puskas y uno de Di Stéfano. Herrera y Gento se unieron a la fiesta de fútbol de aquella noche memorable y Spencer rubricó el gol de la honra uruguaya. La velocidad que los Blancos le imprimieron al balón y su constante control del juego no dejaron ninguna oportunidad a los Charrúas, a quienes sólo les quedó reconocer la superioridad de su rival.

El Real consumaba la obra final dentro de un fútbol veloz y ofensivo que deleitaba a sus hinchas hinchas y a los simpatizantes rivales. Dentro de ese esquema Di Stéfano estaba por toda la cancha y la historia lo reconoce como uno de los mejores.

Sin discusiones

El Real Madrid formó con Rogelio Domínguez, José E. Santamaría, Zárraga, Marquitos Alonso, Vidal, Pachín Pérez, Herrera, Del Sol, Di Stéfano, Puskas, Gento. Peñarol con: Luis Maidana, F. Majewski, William Martínez, Santiago Pino, Milton Alves Da Silva (Salvador), Walter Aguerre, Luis A. Cubilla, Linazza, Hohberg , Spencer y Borges. Los goles fueron: PT 2' y 8' Puskas, 3' Di Stéfano y 40' Herrera (RM). ST 9' Gento (RM) y 35' Spencer (P).

7 a 3 en la final
Goleada en Escocia. Para llegar a ser campeón de Europa en 1960 disputó siete partidos (ganó 6 y perdió 1) con 31 goles a favor y 10 en contra. En semifinales eliminó a Barcelona y en la final jugada en Glasgow, Escocia, venció a Eintracht de Frankfurt por 7 a 3 con 4 de Puskas y 3 de Di Stéfano.

418 goles en el Real Madrid
Según la estadística de partidos oficiales y amistosos, Alfredo Di Stéfano anotó 418 goles en 510 partidos en ese club. En su campaña total fueron 712 goles en 918 partidos.

Imágenes de aquel partido, de un informe de la televisión española en YouTube.

jueves, 18 de junio de 2009

Brasil se guardó la Copa


El 21 de junio de 1970, el seleccionado de Brasil venció a Italia, en la final del Campeonato Mundial de México, en la novena edición, por 4 a 1. Ese equipo con Pelé a la cabeza fue uno de los mejores de todas las épocas.

Para muchos ese 21 de junio de 1970 se produjo la mejor exhibición futbolística en una final mundialista.

Porque Brasil superó con una goleada espectacular de 2 a 1 a Italia con fundamentos, estrategia ofensiva, talento y una eficacia que le valió el “fútbol total”. Invencible y poderoso. Ganó por tercera vez la Copa Jules Rimet, y se la quedó para siempre.

Además tenía a Pelé con todo lo que representaba el mejor jugador de la historia de su país que se colgaría su tercera medalla de oro en la máxima competencia del fútbol.

El partido final en el estadio Azteca en México, fue visto por unas 110 personas. Fue el último mundial en donde no intervino la Selección Argentina, que había quedado afuera en las eliminatorias en la misma zona con Bolivia y Perú, que se clasificó. En esos momentos la zona Sudamericana se disputó en tres grupos y no en uno solo, como en la actualidad, y los otros clasificados fueron Brasil y Uruguay.

En México en el Grupo 1 jugaron Bélgica, El Salvador, México y Unión Soviética , que entró junto a los locales. En el 2 intervinieron Israel, Italia, Suecia y Uruguay y pasaron los italianos y los uruguayos; en el Grupo 3 jugó Brasil y el 3/6/70, en Guadalajara, venció 4 a 1 a Checoslovaquia con goles de Rivelino, Pelé y dos de Jairzinho- 2).

El día 7, con tanto de Jairzinho Brasil venció a los ingleses y el 10 fue Brasil 3 (Pelé -2- y Jairzinho)-Rumania 2. Los clasificados fueron los sudamericanos e Inglaterra.
Por el Grupo 4 jugaron Bulgaria, Marruecos, Alemania Federal y Perú, clasificándose estos dos últimos.

En los cuartos de final, el 14 de junio Uruguay despidió a los soviéticos por 1 a 0, Italia goleó 4 a 1 y dejó a fuera a los mexicanos. En choque de sudamericanos los brasileños superaron 4 a 2 a Perú con tantos de Rivelinho, Tostao-2- y Jairzinho. Y Alemania Federal se vengaba de la final del mundial anterior y eliminaba a los ingleses por 3 a 2, con tantos de Franz Beckenbauer, Uwe Seeler y Gerd Müller.

En las semifinales el 17, Italia 4-Alemania Federal 3 jugaban un partidazo definido en suplementario; mientras que en Guadalajara: Brasil superaba 3 a 1 a Uruguay con goles de Clodoaldo, Jairzinho y Rivelino.

En la final el 21, los brasileños iban a empezar ganando con un cabezazo de Pelé pero llegaría el empate de Boninsegna.

Pero en el segundo tiempo se produjo una magnífica demostración y Brasil barró a los italianos con el bombazo de Gerson de afuera del área, luego con el tanto de Jairzinho (tras la pelota que le bajó de cabeza Pelé) y cerró con un pase del 10 para el remate cruzado de Carlos Alberto.

Acá nadie lo vio, porque no lo pasaron por TV en directo, y ese día las canchas en la Liga Mendocina estuvieron llenas. Como si nada se jugara en México.

La copa Jules Rimet

El trofeo llamado así en honor al presidente de la FIFA, que bregó para que comenzaran a jugarse los Mundiales de fútbol. El trofeo de oro y piedras preciosas fue ganado por Brasil, al triunfar en 3 mundiales, pero en 1983 fue robado y nunca se recuperó. En Brasil exhiben una réplica

jueves, 4 de junio de 2009

El 1º de Maradona


El 2 de junio de 1979, Diego marcó ante Escocia. A los 18 el astro de Argentinos Juniors anotó su primer gol en la Selección argentina. Fue en una gira europea ante Escocia en Glasgow. Lo llamaron el Niño Maravilla, comparándolo con Pelé.

Para ese pibe de 18 años, que ya había sido sorteado en la colimba (servicio militar obligatorio, en esos años) era una especie de revancha.

Porque le quería demostrar al mundo que un año antes había sido una injusticia que lo dejaran fuera de la lista de 22. El 19 de mayo de 1978 el muchacho escuchó cuando César Menotti leía los nombres de los que jugarían el Mundial ’78, y no estaba. Y se le escaparon las lágrimas cuando el suyo formaba parte del trío que quedaba afuera. Así Diego Maradona, Víctor Botaniz y Humberto Bravo vivieron el peor momento.

Y el actual DT de la Selección argentina siempre recuerda con amargura ese suceso. Por eso un año después, cuando el equipo campeón mundial realizaba una gira por Europa y Estados Unidos, el diez de Argentinos Juniors tenía necesidad de demostrar todo su talento.

El 2 de junio de 1979, Maradona convirtió el primer gol con el seleccionado argentino mayor. Y así comenzó la historia que engrosaría los 34 goles, contando los partidos oficiales y amistosos internacionales.

Pero ese fue distinto. Lo marcó en el estadio Hampden Park en Glasgow, Escocia. Y la gran tarea del equipo argentino hizo parar a los escoceses de los asientos y terminaron cantando “Argentina”.

Fue 3 a 1 para Argentina en un estadio colmado que aplaudió los dos goles de Luque, uno tras una gran jugada de Diego. Y ovacionó al Niño Maravilla, como se lo llamó en esa gira europea, cuando recibió la pelota por la izquierda enfrentó al arquero y enganchó para el medio, amagó que iba a hacer un pase y se la tocó al primer palo.

En esa gira Menotti, más de una vez, se debe haber reprochado por qué no puso al pibe en el Mundial.

Pero ese juvenil que terminaría su campaña en la selección en 1994 tuvo su tiempo y jugó 4 mundiales.

Unos meses después, en ese ’79, desparramó alegría y goles en las canchas de Japón en el Mundial juvenil. Esta vez Menotti lo tuvo de figura principal.

El Pibe 10, el de la lengua afuera, se sorprendía con esas giras por Europa y terminaría jugando en EE. UU. ante el Cosmos.

Maradona jugaba como un grande y en Escocia comenzó la cuenta de goles desparramando su talento argentino.

Imagen: Arriba, Diego durante el encuentro contra Escocia. Abajo. Diego Maradona ya estaba de novio con Claudia Villafañe, con la que compartiría la mayor parte de su vida. En la gira “batió récords” de llamadas telefónicas a su casa y a su novia.

jueves, 28 de mayo de 2009

Ariel Boldrini jugó en Wembley


En su primera etapa al frente de la selección Argentina, Alfio Basile convocó a Ariel Boldrini, un cordobés que jugó en Rivadavia y Maipú. Y logró igualar ante Inglaterra tras ir perdiendo 2 a 0.

Cuando a Alfio Basile le tocó debutar al frente de la Selección argentina de fútbol puso los ojos en un muchacho veloz que se distinguía por sus corridas en el Newell’s campeón.

Nacido en Berrotarán, Córdoba, ese puntero o wing, como se decía antes, se comía marcadores de punta con sus piques al lado de la raya. Y como todo pibe que empieza a jugar al fútbol y firma para algún club, su sueño era llegar a la Selección argentina de fútbol.

Y ese sueño se le cumplió en 1991. Pero aún más, sus deseos eran jugar en alguno de esos estadios míticos mundialmente, donde pocos han podido pisar su césped. Así, a este muchacho de nombre Ariel Eduardo Boldrini se le abrieron las puertas del viejo Wembley (demolido en 2002 y vuelto a construir) el 25 de mayo del ’91. Nada menos que en el mismo lugar donde otros argentinos habían montado historias que quedaron en el recuerdo, como la expulsión de Rattín en el Mundial del ’66.

Como en esos programas que “cumplen los sueños”, Boldrini se calzó la camiseta que le dijo el Coco Basile y miraba su lado Oscar Ruggeri (61 partidos en ese momento en la Selección) para copiarlo o atraer algo de esa tremenda personalidad. Ese capitán argentino ya había ganado un Mundial y había sido segundo en otro.

También lo miraba a Diego Simeone, que jugaba en Pisa, Italia, y se iba abriendo su carrera internacional. Junto con el cordobés Germán Martellotto (un ex Belgrano que jugaba en el Monterrey de México) eran los únicos foráneos del equipo.

Boldrini tomó coraje y cuando iban camino a la boca de la salida a la cancha en el temible Wembley gritó junto a sus compañeros y después se calló en el protocolo, cuando ambos equipos estaban a la vista de la multitud.

Hasta al Turco Claudio García y al Loco Carlos Enrique les entró ese respeto ante la grandeza del escenario inglés. Ellos que son habladores y chistosos, también sucumbieron cuando pisaron el césped londinense.

El Goyco mantenía su postura de cabeza alta y rostro serio, claro había atajado tantos penales el año anterior en Italia ’90, que estaba curtido de responsabilidades futbolísticas.

Y a Ariel Boldrini se le vinieron a la cabeza, por un instante, todas esos partidos con la camiseta del Centro Deportivo Rivadavia en el ’85 y su paso por el Deportivo Maipú en el Nacional B. El Coco Basile lo había hecho debutar ante Hungría y ése era el cuarto partido internacional con la celeste y blanca.

A los 15, minutos Gary Lineker expuso su fama de gran goleador (lo fue en el Mundial ’86 y tres años en Barcelona), y logró el 1 a 0 ante esa muy novata Selección argentina.

Y no era sorpresa cuando a los 5’ del segundo tiempo David Platt convertía el 2 a 0. Pero esos ingleses cabeceadores no esperaban que Argentina reaccionara con los balones aéreos y les metiera un cebezazo el Turco García, el mismo que jugará años después en la Lepra mendocina, a los 20’, y luego Darío Franco empatara a los 25’.

Los 45 mil ingleses se quedaron fríos y no se pudieron vengar de los goles de Diego de México ’86.

Y a ese muchacho cordobés que vivió algunos años en Mendoza, el sueño se le cumplió. Corrió por la raya, tiró centros y jugó en Wembley.

la campaña de Ariel Boldrini

Ariel Eduardo Boldrini jugó en Mendoza en el Centro Deportivo Rivadavia y en el Deportivo Maipú (11 partidos, 2 goles) en el Nacional B. Jugó en Talleres de Córdoba (15 partidos, 3 goles) y también en Primera A (30 partidos, 3 goles)
En la máxima división del fútbol argentino jugó en Platense (94 partidos, 15 goles) y Newell’s (37 partidos, 6 goles), donde fue campeón. En Boca estuvo 12 partidos e hizo 2 goles. Completó 173 partidos y 26 goles en la A.

En la B también jugó en Aldosivi (20, 5 goles) y Douglas Haig (24, 5 goles). Jugó en El Salvador. 

jueves, 5 de marzo de 2009

Pelé en Chacras de Coria


Una noche de asado. A la casa del presidente de Godoy Cruz, Angel Rodríguez, fueron invitados varios jugadores del Santos, y Pelé compartió la carne, la parrillada y el chivo con la familia del dirigente y otros invitados. Para el álbum.

A Pelé en la cancha de Godoy Cruz lo vieron miles de mendocinos aquel 1964. Pero tener el gusto de comer un asado con el mejor jugador del mundo de esos tiempos, fue un placer de pocos paladares.

Al otro día del partido en donde el Santos venció a Godoy Cruz 3 a 2, el presidente del Tomba, Ángel RodríAPelé en la cancha de Godoy Cruz lo vieron miles de mendocinos aquel 1964. Pero tener el gusto de comer un asado con el mejor jugador del mundo de esos tiempos, fue un placer de pocos paladares.

Al otro día del partido en donde el Santos venció a Godoy Cruz 3 a 2, el presidente del Tomba, Ángel Rodríguez, invitó a parte del plantel a cenar.

Ese lunes 2 de marzo el dirigente llevó a Pelé, Gilmar, Pepe, Mauro y el DT Luis Alonso Pérez conocido como Lula a su casa de Chacras de Coria.

El chalet está en la calle Darragueira, entre Piedras y Malvinas, y después lo compraría don Emilio Benturino.

Estaban la dueña de casa y esposa de Ángel, Irma Mori de Rodríguez, y su cuñada María del Carmen Rodríguez, quienes se encargaron de las ensaladas.

Cuando llegó el moreno brasilero de 23 años se puso a dialogar con Iris Noemí (Niní), Nélida (Luli) y Dorita, las hijas del anfitrión y la amiga de ellas Irene Varela, que tenían gran curiosidad por saber más del bicampeón mundial con Brasil en Suecia ’58 y Chile ’62.

También Pelé y sus compañeros del Santos venían de ser bicampeones de la Libertadores y la Intercontinental.

El rey Pelé, como se lo llamaba por entonces, compartió la parrillada, el chivo y también probó los vinos Tomba que pusieron los Rodríguez sobre la mesa.

Otro de los invitados fue Raimundo Mumo Orsi, que era el DT de Independiente Rivadavia. Fueron presentados a los brasileños que escucharon atentamente las anécdotas de Orsi cuando fue campeón Mundial con Italia en 1934, bajo el régimen de Mussolini. El Mumo había sido medalla de plata con Argentina en los Juegos Olímpicos de 1928.

Don Ángel Rodríguez era un empresario de la venta de automotores importados y de lujo. Su sobrino (hijo de una hermana) Julio Vega llegaría a la presidencia de Godoy Cruz en la década del ’80.

Para algunos don Ángel fue un revolucionario del fútbol local al traer a los equipos grandes a jugar con Godoy Cruz en varias ocasiones. Sus contactos le permitieron hacer esos negocios y también colocar jugadores de su club en el fútbol profesional. Fue un visionario.

Esa noche quedó para el recuerdo de la familia Rodríguez y hoy a los nietos les cuesta creer que esa historia con Pelé fue verdad.

El Santos ganó sobre la hora

El 1 de marzo de 1964 fue un domingo soleado especial para ver en acción a esos astros que traía el Santos de Brasil.

La cancha de Godoy Cruz tenía en esos momentos las tribunas actuales del sur y del oeste, donde se ubicaban los vestuarios antiguos. Pero sobre el este todavía no estaba la tribuna grande de la actualidad, y se improvisaron tribunas tubulares con tablones.

Sobre el lado norte tenía la platea en el medio, y todavía no estaba construida su costado oeste y el codo de ese sector. Sí existía la parte de abajo de la platea a todo el largo de la cancha.

Los refuerzos para ese día fueron: Filizzola, Torres, Aliendro, Jofré y Cortez de Independiente Rivadavia; Legrotaglie de Gimnasia, Curi de Huracán Las Heras y Lisboa (libre que venía del Elche de España y ya había jugado en Godoy Cruz).

Godoy Cruz formó con: Juan Filizzola; Juan Carlos Díaz, Rubén Torres, Atilio Marchiori y Hugo Sitta; Víctor Legrotaglie, Jorge Entrerríos y Osvaldo Aliendro; Patricio Jofré, Olegario Lisboa (después entró Hardan Curi), y Juan Fernández (Roberto Reggio). Los suplentes fueron: Pieruz, Cortez y Santilli. Fue DT: Vianna Da Silva.

El Santos formó con: Gilmar, Ismael, Geraldinho, Mengalvio (Lima), Haroldo, Joel, Peixinho, Rossi, Toninho (Aldir), Pelé y Pepe (Dorval). DT: Lula. Los suplentes eran: Learcio, Juan Carlos, Dalmo y Zito.

Los goles fueron marcados por Toninho a los 29’ del primer tiempo para el Santos. En el segundo tiempo empató a los 4’ Hardan Curi (GC), después aumentó Peixinho (S) a los 14’ y volvió a igualar Marchiori (GC) de penal a los 24’, pero a los 44’ marcó otra vez Peixinho (S).

Fue la única vez que Pelé pisó una cancha mendocina como jugador de fútbol. 


Imagen
Arriba: De sobremesa. Pepe, Pelé, Ángel Rodríguez, el arquero Gilmar, el representante Varela y el dirigente Testaseca.

Abajo: Campeones. Pelé, con Brasil, y Orsi, con Italia, juntos en Chacras de Coria.

jueves, 11 de septiembre de 2008

El primer penal fue en 1891


El primer gol de los 12 pasos fue en el fútbol británico, cuando John Heath concretó para Wolverthampton Wanderes. Antes se cobraba sólo una falta común. Así nació.

En la actualidad los goles de penal se festejan desaforadamente y los disparos desde ese punto, han dado Copas Libertadores, Copas europeas y Copas del Mundo.

Se han definido desde partidos que decidían nada más que un trofeo o la simple causa de encontrar a un ganador, hasta títulos con millones en juego en donde la estadística marca que Brasil fue campeón del mundo en 1994 ganándole por penales a Italia. 
El fútbol varió bastante desde que se redactó el primer reglamento en 1863 en Londres, Inglaterra, en la Taverna Freemasons. Y en esa reunión también surgió la Asociación Inglesa de fútbol.

Entre 12 asistentes quedaron redactadas las 14 reglas originales del fútbol. Y el tiro penal recién se creó 28 años después, en 1891. Fue porque los defensores que impedían al rival un remate franco, ya sea con una infracción o tocándola con la mano, sólo recibían la sanción como una infracción común en otro punto de la cancha.

El juego se perfeccionaba y se daban las variantes a las reglas como que el saque de meta se introdujo en 1869, y los tiros de esquina en 1872. También en 1878, un árbitro utilizó un silbato por primera vez.

La invención del tiro penal es acreditado al arquero y empresario William McCrum en 1890 en Milford, Irlanda del Norte. La Irish Football Association presentó la idea a la International Football Association Board y finalmente, tras mucho debate, el organismo aprobó la propuesta el 2 de junio de 1891 para introducirse en la temporada 1891-’92.

En las escuelas privadas, donde se originó el fútbol moderno, se daba por hecho que un caballero nunca cometería una falta deliberadamente. Debido a la competitividad que iba en aumento y a la llegada del profesionalismo introducido por escoceses, el lanzamiento penal, o “disparo de la muerte”, como se lo llamaba por esos años, fue uno de los drásticos cambios que experimentaron las reglas de juego.

Y finalmente en un partido de la Copa de Inglaterra, Wolverhampton Wanderers venció 5 a 0 a Accrington en el estadio Molineaux, de Londres, el 14 de setiembre de 1891. Ese día John Head convirtió el primer gol de penal, dato que atribuyen la mayoría de los historiadores.

También en esos primeros años el árbitro principal estaba de pie en la banda pendiente del tiempo, y se le consultaba cuando los árbitros (uno de cada equipo) no se ponían de acuerdo, pero todo eso cambió en 1891. A partir de esa fecha se hizo fija la figura del árbitro principal adentro de la cancha, con plenos poderes para expulsar a los jugadores, así como para conceder penales y faltas sin tener que atender a reclamaciones. Los dos árbitros se transformaron en líneas o “árbitros asistentes”, como se los conoce hoy.

El penal paraliza corazones, eleva plegarias, vomita insultos de pasión. Todo con sólo dos protagonistas frente a frente. El ejecutor (una especie de verdugo antiguo) y el arquero (el ejecutado), que si lo ataja pasa a integrar la lista de héroes de nuestros días.

Y las historias de penales atajados, mal tirados y desviados seguirán convirtiendo al fútbol en un deporte con sorpresas. Como en 1891.

Indigestión Por Eduardo Galeano.

En 1989, en Buenos Aires, terminó empatado un partido entre Argentinos Juniors y Racing. El reglamento obligó a definirlo por penales. El público asistió de pie comiéndose las uñas, a los primeros tiros desde los doce pasos. La hinchada gritó el gol de Racing. En seguida vino el gol de Argentinos Juniors, y lo gritó la hinchada de la otra tribuna. Hubo ovación cuando el arquero de Racing se tiró contra un palo y desvió la pelota. Otra ovación felicitó al arquero de Argentinos, que no se dejó seducir por las muecas y esperó la pelota en el centro del arco.

Cuando se ejecutó el décimo penal, hubo uno que otro aplauso. Unos cuantos hinchas abandonaron el estadio después del vigésimo gol. Cuando lanzaron el penal número treinta, la poca gente que quedaba le dedicó algún bostezo. Los pelotazos iban y venían, y el empate continuaba. Al cabo de 44 penales, terminó el partido. Fue el récord mundial de penales. En el estadio, ya no había nadie para celebrarlo, y ni se supo quién había ganado 
Nota: El partido fue en el torneo ’87-’88 y luego del 2-2 se definió por penales (como disponía la AFA) y Argentinos ganó 20-19, siendo el récord de penales ejecutados en una definición. 

Epígrafes: Wolverthampton Wanderers, el equipo del primer penal.
El gol 1.000. El holandés Rensenbrik, de penal, a Escocia en Mendoza.

viernes, 27 de junio de 2008

Vuelta al Obelisco en Argentina 78




El 26 de junio de 1978 el plantel argentino estaba disfrutando de la fiesta que le prepararon en el Plaza Hotel, de Buenos Aires. Pero César Luis Menotti debía cumplir con algo prometido y contaba: “Cuando pude me fui porque tenía que cumplir una promesa. Para salir sin que me viera la gente, tuve que meterme en un camión de la policía. Un amigo mío, el Negro Nieva, me seguía con mi auto. Hicimos unas 5 o 6 cuadras y me pasé al coche. Como teníamos que hacer un poco de tiempo hasta que se despejara el centro de Buenos Aires, salimos derecho por avenida Libertador. Y en un bar en donde había muy poca gente se juntó todo el cuerpo técnico y unos amigos que llevaban la camioneta tipo Trafic y la ropa preparada”.

Y recuerda: “El Negro Nieva era el planillero, la llenó con los datos de los cuatro que íbamos a dar la vuelta al Obelisco: Saporiti, Poncini, Pizzarotti y yo”.

Nieva también contó que “Saporiti era el DT y planificaba los movimientos. Menotti tenía que correr como un diez atrasado, pero en cualquier momento podía pasar al ataque para agarrar la punta del pelotón”.

Y la historia sigue: “A eso de las 4 y media subimos a la camioneta y mientras íbamos para el centro nos empezamos a cambiar –dice Menotti–. Nos pusimos la camiseta de la Selección, el pantaloncito negro, las medias y zapatillas”.

Nieva estacionó la camioneta y Menotti vio por ventanilla que había como cien personas festejando. Y el DT sigue su relato: “En ese momento me dio una vergüenza bárbara. Poncini se animó y empezó a hacer precalentamiento en la 9 de Julio. Había unas chicas con las camisetas celeste y blanca y se puso a correr con ellas. Después bajaron los otros y me gritaban: ‘Bajá miedoso, no arrugués, cumplí tu promesa’”.

Y Nieva continúa: “Como se estaba demorando los intimé como un árbitro: ‘Bueno los equipos a la cancha’”. Entonces Menotti dice: “Y salté y empecé a correr, enseguida me di cuenta de que nadie me reconocía. Saporiti me gritó: ‘El diez al ataque, ahí me apuré, los pasé a todos y cuando terminé de dar la vuelta al Obelisco viene un tipo de frente y me reconoce ¡Menotti!, gritó”.

“El grito se escuchó y las otras personas se dieron vuelta y se me tiraron encima. Por suerte ya estaba cerca de la camioneta y alcancé a meterme antes de que me alcanzaran. El Negro puso primera y salimos rápido. No sé porque la gente no me había reconocido antes, les resultaría increíble, después nos reíamos mucho y terminanos en un café”. Promesa cumplida.

Imágenes: Cuerpo técnico en el Obelisco. Los técnicos Menotti, Rogelio Poncini, Roberto Saporiti y el profesor Ricardo Pizzarotti ,según ilustró Héctor Martínez.

Vicente Nieva, más conocido como el Negro Nieva, fue DT de Tigre e integró el cuerpo técnico argentino en el Mundial ’78. Es asiduo visitante de nuestra provincia y en charlas de largas sobremesas, siempre recuerda la anécdota del Obelisco.

miércoles, 25 de junio de 2008

Dos mendocinos jugaron el Mundial Italia 1934


Después de 17 días de viaje en el barco “Neptunia” la Selección argentina de fútbol llegaba a Italia para jugar la 2ª edición del Mundial, en 1934.

Y dentro de ese plantel nacional estaban dos jugadores de equipos mendocinos. Roberto Irañeta, de Gimnasia y Esgrima, y Constantino Urbieta Sosa, un paraguayo que nacionalizado argentino que jugaba en Godoy Cruz. Los dos fueron titulares del único partido que disputó el seleccionado en el Mundial de Italia y fue derrota ante Suecia por 3 a 2, el 27 de mayo de 1934.

Ese combinado argentino estuvo integrado por jugadores amateurs y del interior del país. Hasta último momento no se sabía si Argentina asistiría o se plegaría a la negativa de Uruguay (campeón de 1930), ya que Italia había participado del boicot europeo al primer Mundial y los uruguayos de vengaban.

Argentina, que había formado su Liga profesional en1931, adujo también que si mandaba al mejor equipo, los jugadores se perderían casi 3 meses (35 días se tardaba en el viaje en barco ida y vuelta, nada más) y se prefirió darle importancia al torneo local.

También se decía que había un gran enojo con Italia porque se habían ido varias figuras argentinas (de padres italianos) como Raimundo Orsi, Enrique Guaita, Atilio Demaría y Luis Monti, que serían campeones mundiales con los Azurri. La particularidad en el caso de Monti era que había jugado para Argentina en la final de Uruguay, y fue el único futbolista que estuvo en dos finales mundiales jugando para distintas selecciones.

Con todas estas contrariedades para armar el equipo recién el 24 de abril, cinco días antes de la partida, se dio a conocer la lista mundialista.

Estaban Héctor Freschi, de Sarmiento, de Chaco; Pablo Nehin, de Sportivo Desamparados, de San Juan, y otros jugadores de Colón y Unión de Santa Fe, de Defensores de Belgrano, Estudiantil Porteño, Sportivo Alsina, Barracas Central elegidos por el DT Felipe Pascucci.

Antes de viajar se hizo un solo partido amistoso ante Nacional de Rosario, en la cancha de Almagro, ganado por el combinado 4 a 1.

Por primera vez se habían hecho partidos eliminatorios para la clasificación al Mundial (hasta Italia tuvo que jugarlos), pero Argentina llegaba directamente porque Chile no se presentó.

En Italia se jugaron directamente los octavos de finales entre los 16 participantes, en donde Argentina perdió en Bolonia ante Suecia 3 a 2 y debía hacer otra vez la travesía en barco cruzando el océano Atlántico.

Roberto Irañeta y Constantino Urbieta Sosa habían cumplido el sueño de viajar a Europa y jugar un Mundial y se volvían para ponerse otra vez las camisetas del Lobo y del Tomba. Quedaban en la historia de los mundiales y de la Selección argentina.

Así formó la Selección

Héctor Freschi

Juan Padevilla

Ernesto Belis

José Nehín

Federico Wilde

C. Urbieta Sosa

Arcadio López

Alberto Galateo

Francisco Rua

Alfredo De Vicenzi

Roberto Irañeta

dt: Felipe Pascucci


Roberto Irañeta

Había nacido el 21 de marzo de 1915 en Mendoza y tenía 19 años cuando jugó el partido del Mundial ante Suecia. Era un delantero rápido y habilidoso y se movía como wing izquierdo. En Gimnasia y Esgrima fue campeón varias veces en la década del treinta.

Imagen: Arribala selección argentina. Abajo, Roberto Irañeta con la camiseta del Lobo; Urbieta Sosa, de Godoy Cruz; la Copa del Mundo, comparado con la actual; el afiche de Italia 1934, la selección argentina y el campeón del mundo, Italia.